sábado, 6 de febrero de 2010

Una sonrisa nada más


Una sonrisa... una sonrisa te interpreta tantos sentimientos y emociones que es indescriptible poder pensar en ello. A veces hay sonrisas tristes, risas nerviosas que sólo muestran la profundidad del ser con un ligero esbozo en los labios. Tristeza inmersa que se delata ante una sonrisa ligera de alguien que siente demasiado y no lo puede ocultar. Hay sonrisas que te mejoran el día, ya que después de verlas no dejas de pensar en ellas, te transmiten algo tan especial que no puedes dejarlas de lado. Nunca olvidaré la sonrisa de mi esposa cuando me dijo que si al casarnos. O cuando se alegra porque algo le salió bien, son cosas que uno lleva en su corazón hasta el final. Tantas palabras y cosas por decir que al final no se dicen sino que se expresan, en una sonrisa. Las sonrisas tristes son las que más te dan el corazón, porque se nota que sonríen porque no quieren demostrar su debilidad o más bien, tratar de negar lo que se siente. Ahí es cuando esa sonrisa se convierte en un llanto silencioso en un momento de tristeza único.


Quisiera siempre estar sonriendo, dejar que todo pase y sonreirle a la vida sin pensar en qué nos está matando por dentro. Una imagen vale más que mil palabras, yo diría, una sonrisa vale más que mil palabras, tan sólo quiero en este momento siempre ver sonreir a mi esposa, verla reir, verla felíz.

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